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jueves, 8 de marzo de 2018

A propósito del maratón de Tokio…

En el rendimiento físico deportivo, la única ventaja de hacerse mayor es que una tiene más cabeza y es capaz de centrar mas el tiro en el objetivo. Si hemos entrenado coherentemente para el maratón podemos hacer un papel digno aunque sea en la otra esquina del mundo, en mi caso en Tokio. No todos los días le llega a una la invitación a correr uno de los “6 Majors” (Tokio es uno de los seis maratones icónicos en el mundo junto con Berlín, Londres, Chicago, NY y Boston). Y desde luego por organización, animación y recorrido, la capital nipona merece la distinción. La verdad es que correr un maratón está alcance de cada vez más gente aunque a mi me siga pareciendo una locura para hacer en ocasiones muy especiales donde se han de alinear algunos astros como intentaré explicar más abajo. Supongo que por eso en más de 35 años corriendo solo he hecho 7 y siempre que alguien me pide consejo al respecto intento disuadirle. El maratón es una prueba que exige tanto respeto como echarse a la montaña o al mar. Ahora bien, si la persona es persistente y decide asumir el desafío, la sensación de experimentar un maratón es la de recibir una increíble lección de vida. 

En mi caso, es como si en cada uno, me hubiera leído un libro sobre autoconocimiento y autoestima. En este caso, sabía que no iba a mejorar mi marca de hace dos años (Sevilla, 2h.58), además de porque me faltaba volumen de entrenamiento, porque el jetlag me pasaría factura: efectivamente empecé a correr 36 horas después de haber aterrizado a la una de la madrugada, según mi reloj biológico. La primera mitad del maratón la hice con las piernas y la segunda suplí la creciente tirantez de mis extremidades inferiores con la cabeza al tiempo que reajustaba drásticamente mi objetivo: ya no jugueteaba con la idea de bajar de tres horas, sino simplemente con terminar sin lesionarme. A veces era tal fuerza mental que me parecía flotar tranquila por encima de los restantes corredores ajena al dolor de mi acortada musculatura. Por primera vez no me preguntaba qué hacía yo allí ni nada similar y tomé prestada toda la energía que pude de los gritos de ánimo orientales-¡Gambare!- y de algunos incondicionales españoles, para concluir la prueba en 3h y 16 minutos.

Ahora, 10 días después comparto como atleta y como entrenadora con todo aquel que se atreva a leer este post mi humilde experiencia en forma de pautas que me parecen básicas para afrontar el reto de los 42.195m.

5 razones para NO correr un maratón:
·       Necesitas un presupuesto extra para comida, bebidas, suplementos vitamínicos o nutricionales (aunque sea geles levadura de cerveza o alga espirulina), fisioterapeuta, zapatillas, detergente y por supuesto para un regalo a tu sufrida familia que va a soportar estoicamente tu preparación.
·       Tendrás que renunciar a parte de tu vida social nocturna: si tienes más de 40, hay que reponer sueño los fines de semana y beber menos.
·       Habrá fricciones en tu relación de pareja debido a tu escaqueo en algunas labores domésticas (en especial las que implican agacharse tras una tirada larga); por otra parte tus hijos pensarán que eres una/un seta porque casi siempre estás cansada/o para jugar o te quedas dormida/o.
·       Te agobiarán los proyectos o largas reuniones laborales de las cuales tendrás que intentar escaquearte.
·       Necesitas más tiempo y no sólo para entrenar. Concretamente entre un tercio y la mitad más de lo que antes le dedicabas a recuperarte, a dormir, a comer y a pensar en todo lo anterior.

Si aun así decides seguir adelante…

10 puntos para alcanzar tu sueño (o al menos intentarlo):
·       Elige un entrenador/a para que te asesore con la planificación. Ponerte en manos expertas te aportará tranquilidad y confianza y te ayudará a marcarte un objetivo razonable.
·       Intenta involucrar a algún amigo/a para que te acompañe en las tiradas largas o que se turnen por tramos. Aunque es importante también entrenar sola/o, te animará entrenar acompañado
·       Comparte con tu familia, tuss compañeros de club, de correría o en redes sociales tus dudas, anhelos y experiencias para relativizar, pero confía en tu buen juicio: al final tomarás la decisión correcta.
·       No sobreentrenes. El 90% de la gente que prepara un maratón se pone nerviosa y falla alguna vez en esto, yo incluida.
·       Ten paciencia y evoluciona poco a poco. Huye de planes relámpago espectaculares. El entrenamiento es adaptación y en menos de cuatro meses es muy complicado preparase saludablemente.
·       Recuerda que el papel lo soporta todo y tu no. Si te sientes mal, estás agotada/o o con excesivo estrés, descansa y pasa página. Si entrenas en malas condiciones corres el riesgo de lesionarte: la energía sale del mismo saco y es limitada. Aprende a escuchar tu cuerpo.
·       No olvides que el descanso y la alimentación (por ese orden), son parte fundamental de tu planificación.
·       Si llegas al final de tu preparación, disfruta de la carrera: el maratón es la guinda del pastel, el premio al esfuerzo después de tantos meses de sacrificio.
·       Controla las variables que están a tu alcance; sabrás enfrentarte a las que no dependan de ti.

·       Confía en tu cabeza: gracias a ella estarás en la línea de salida y gracias a tu determinación, dedicación y disciplina terminarás con éxito si has entrenado bien.

lunes, 26 de octubre de 2015

Los 6 días antes del maratón


Poco se habla de lo que hay que hacer en esos últimos días de la recta final, cuando hemos superado ya los entrenamientos más duros. En mi humilde experiencia, esta última semana puede condicionar el resultado final y hay tres factores que debemos tener en cuenta en esta fase final del entrenamiento para asegurarnos que llegamos en las mejores condiciones posibles al día D de nuestro gran reto:

1.     Descansa: en esta semana es fundamental, no sólo ajustarse al plan propuesto que simplemente debe incluir sesiones cortas y suaves de entrenamiento y 2 ó 3 días de descanso total, sino a dormir más: si puedes 8 horas, mejor. Y si  puedes arañar 15-30 minutos de siesta algún día, mejor.
a.     Evita situaciones conflictivas y postpon las posibles fuentes de estrés en la medida de lo posible. Recuerda que sería una pena echar por la borda todos esos meses de duro trabajo.
b.     Trabaja a ritmo moderado: se egoísta y huye de reuniones intensas o largas. No pasa nada si las camisas se quedan sin planchar. ¡Sólo te queda una semana!
c.     Si viajas  a otro continente, lleva medias de compresión durante el viaje  y camina con frecuencia para evitar que se entumezcan las piernas.
d.     Si tienes alguna molestia muscular, ve al fisio, pero no lo dejes para el último día: máximo 3 días antes y adviértele de tu competición para que no sea demasiado brusco.
e.     Acuéstate pronto la noche antes y durante ese día previo pasea, pero no más de una o dos horas y de forma suave. No te bloquees si duermes mal o te cuesta conciliar el sueño: es normal y si has descansado antes, estarás bien.
f.      Deja todo preparado la tarde antes: tu ropa, dorsal, ropa de repuesto, suplementos energéticos, un billete de metro/bus o de 20 euros, pañuelos de papel, botella de agua, etc.

2.     Aliméntate bien: come 4-5 veces al día con ingestas normales, que aunque hay que rellenar depósitos, no hay que olvidar que estamos gastando más calorías. Una de nuestras nutricionistas de referencia, Ana González-Madroño nos recomienda lo siguiente supercompensación de HC que son el combustible que vamos a utilizar a partir de los 40 minutos de carrera aproximadamente:
a.      Lunes, martes y miércoles: dieta normal y equilibrada, con un 50% de hidratos de carbono(HC). Calcula unos 5-7gr. de HC por kilo de peso y día. Come mucha fruta, verdura y proteínas animales mejor de pescados grasos (salmón o pescado azul) o carnes blancas (conejo o pollo).
b.     Jueves, viernes y sábado: dieta alta en HC, entre un 70 y un 80%.
c.      No olvides llevar tus geles el día de la competición.

El sábado paséate con la botella de agua o de tus sales habituales bebiendo a pequeños sorbos, pero sin obsesionarte.
Fundamental la cena del día anterior: esta es la última ingesta de calidad que nuestro organismo tendrá tiempo de absorber y asimilar, tal y como señala otra de nuestras expertas de referencia en la materia, Pilar García de la Barga: come alimentos que sean fácilmente digeribles: pasta sin salsa o con aceite y ajo, por ejemplo, yogures, fruta, ensaladas, sopas. Deja que transcurran al menos dos horas antes de irte a la cama.
Desayuno del día D: contundente, pero sin hacer experimentos. Desayuna lo habitual al menos dos horas antes de la competición, que sea fácil de digerir y que no contenga mucha fibra. Si va a transcurrir más tiempo hasta que compitas, llévate un plátano, una barrita energética y una botella de agua o de bebida isotónica: aunque tengas que improvisar ir al baño, los nervios resecan mucho la boca. 
En carrera: por supuesto no te saltes ni un sólo avituallamiento líquido (son cada 5km.), aunque no te apetezca, dale un sorbo o refréscate la boca. Si esperas a sentir sed puede ser demasiado tarde. Toma los geles a partir del km 12-15, según hayas ensayado.

3.     Mantén la cabeza a raya: con el descenso de actividad física, aumenta la psicológica: la cabeza se nos desboca y nos asaltan toda clase de dudas y dolores. Para combatir esta situación y no obsesionarse, aquí van algunas recomendaciones:


·       Invierte el tiempo que te sobra de entrenar en actividades tranquilas que te distraigan (ya sabes, que no impliquen mucho desgaste sobre todo físico), que has tenido abandonadas: jugar con tus hijos, hablar con los amigos: que te cuenten su vida para distraerte… ir al cine, lee, escucha música, pasea con tu madre o con el perro, hacer un puzzle, jugar a las cartas o al Scrabble, cocinar un bizcocho, etc. 

·       Lo poco que entrenes, hazlo mejor en compañía.

·       Confía en ti mismo y date auto-instrucciones: me he esforzado, lo lograré, estoy preparado, tranquilo. Repasa el plano del recorrido con los tramos mejores y las posibles dificultades y ensaya como reaccionarías si surge algún imprevisto: casi todo tiene solución si se afronta con tranquilidad.

·       Céntrate en el “aquí y ahora”: has tenido la suerte de poder preparar tu maratón y correr los 42,195km es la guinda del pastel: por tanto estas preparado para ello. No pienses en lo que tendrías que haber  o no, hecho y si en lo que has hecho bien.

·       Busca momentos de soledad para relajar cuerpo y mente. Medita, practica ejercicios suaves de yoga o simplemente relájate respirando durante unos minutos de la siguiente forma: busca un lugar tranquilo y ponte en una posición cómoda, sentado o tumbado, pon tus manos sobre la tripa e inspira hinchándola en 2-3 tiempos y espira en 4, esto permite la relajación del diafragma, principal músculo inspirador que se contrae en exceso en situaciones de estrés. Repite 5 ó 10 veces esta respiración y recréate en la sensación de tranqulidad que te produce.

Corre y disfruta del ambiente del maratón antes, durante y sobre todo, después. 


lunes, 27 de abril de 2015

Madrid (casi) Me Mata



De no ser por el entusiasmo muchos no se hubieran consagrado como maratonianos ayer en las calles de la capital. Los 30 primeros se corren impulsados por el cuerpo, los 10 siguientes con la mente y los 2,195km restantes con el corazón. Eso reza un dicho popular sobre el maratón. Y en el caso de Ricardo, acalambrado en el último tramo y arropado durante toda la carrera por Eugenia y por sus compañeros de entrenamiento, también se cumple.

Los 42,195km son una distancia banalizada en los últimos años por la moda de marcarse retos estratosféricos. Pero el coste de no hacerlo preparado lo pudimos ver ayer en las calles de un Madrid lluvioso que puso a prueba hasta a los más preparados. Al final sólo queda uno mismo con su cuerpo y su cabeza para gestionar la carrera y desnudo de todo artificios no muchos son capaces de respetar la distancia y responder con honestidad. Ricardo cumplió sobradamente su objetivo de finalizar el maratón en algo menos de 4 horas. Había entrenado con disciplina y constancia y ayer tuvo el premio de vivir una experiencia única. Como entrenadora es un orgullo poder felicitarle desde aquí y desear que disfrute su triunfo. Felicidades también por supuesto a ese equipo grande en corazón y calidad humana y deportiva, entregado a su causa. ¡Se disfruta mucho viendo los toros desde la barrera!

En líneas generales decir que de los cerca de 15.000 participantes, terminaron sólo 12.043, de los cuales un 10% fueron mujeres (1.224 según clasificación provisional). Los ganadores africanos por supuesto fueron Jepkoech entre las mujeres con una marca de 2.33h y Kiptoo Chebil que invirtió 2.12h y se libró del aguacero posterior que padecieron todos los populares. En Londres, también con vencedores africanos, la participación femenina fue de un 38% sobre un total de 37.541 maratonianos que cruzaron la línea de meta en esta edición de 2015 marcada por la retirada de Paula Radcliffe, plusmarquista mundial de la distancia con 2.15 y que ayer a los 41 años y con dos hijos logró terminar en 2h36.55. Alessandra Aguilar que perseguía el récord de España (2.26) que se le resiste logró unos 2h.29.45 también muy meritorios y que le servirán como mínima para el mundial de Pekín. Entre los hombres, Javi Guerra si logró una gran marca 2h09.33.

Por otra parte en Majadahonda, también hubo protagonismo de algunas Running Mothers: Inma, Mónica, Vanesa y Pepa, se coronaron reinas del barro en el Monte del Pilar. ¡Enhorabuena a todas!

lunes, 23 de febrero de 2015

La distorsión del maratón

Con las piernas echando humo y las endorfinas alborotadas todavía reflexiono por si sirve de algo, sobre las sensaciones más recientes y efímeras vividas en el maratón de Sevilla donde lo que a priori podría tildarse de fracaso, no lo fue tal, ya que logré arañar 30 segundos a mi mejor marca, ahora 2h58.53. Y es que enfrentarse a la mítica distancia de los 42.195m requiere más que atrevimiento, en mi experiencia dos cosas fundamentales: cabeza y tiempo. Factores que a mi me cuesta dominar: de hecho por eso creo que en 35 años de práctica atlética es sólo mi quinto maratón.
 
Ayer en los primeros kilómetros ya nerviosa cuando intentaba congraciarme con mi tardía digestión tras un desayuno excesivo, pensaba en lo que siempre digo a la gente que entreno: el maratón es la guinda del pastel, el regalo que nos hacemos a nosotros mismos. Y me reía para mis adentros ante la paradoja cuando antes de llegar al km 20 empiezo a sentir molestias en los flexores de cadera: ¡menudo regalo envenenado de sufrimiento! Esto no estaba en el guión: tras cuatro meses de entrenamiento muy consistente -como dice mi entrenador, Vicente Úbeda- con buenos tiempos y todos los indicadores a mi favor, no entendía donde estaba el error. En la competición de un maratón la bestia a dominar es la cabeza que nos hace dudar a pesar de haber hecho la mejor preparación posible ¿o no? “Estás para hacer 2.55”, me decía Vicen, y yo incluso secretamente pensaba, quizás menos. Ilusa. ¿Y entonces qué ha pasado? 

Esta mañana me he dado cuenta de que la clave no está en que me falte fuerza en las piernas, como inicialmente pensaba o me sobren años (mi amiga Elsi también maratoniana también del '67 y el hecho de que Straneo fuera campeona del mundo el año pasado con 38 años y dos hijos rápidamente me hacen desechar esa idea). Bien es verdad que aunque la resistencia es la única cualidad física que mejora con la edad, a partir de los 35-40 mantener el resto (fuerza, velocidad, elasticidad...), requiere un esfuerzo cada vez mayor: hay que sopesar si el equilibrio entre trabajo y resultado nos satisface y hasta cuando nos compensa. Yo bordeo ese punto de inflexión, pero sigo empeñada.
La clave está en el segundo factor citado al principio: me ha faltado tiempo de descanso. Eso tan obvio y que no dejo de repetir a mis atletas; eso a lo que es tan fácil renunciar cuando tienes trabajo, casa e hijas. Crees que lo tienes todo hecho, porque en el día a día vas lográndolo, te sientes fuerte y segura y no te das cuenta de que NO has preparado la competición, un super-esfuerzo que requiere un super-descanso: hay que dormir más y ahorrar toda la energía posible en las últimas dos semanas y yo he confiado en los factores medibles y descuidado el más importante. Así de sencillo. Guardar más tiempo para una misma requiere un egoísmo difícil de compatibilizar con nuestras obligaciones cotidianas y en mi caso, una habilidad organizativa increíble de la que carezco. Ya me lo decía otro gran entrenador con bastante conocimiento de causa, al que recuerdo con cariño, Pedro Pablo: estás loca al preparar un maratón.

A partir de la media que pasó en 1.27.55 pienso que voy raspando, pero el hecho de empezar la cuenta atrás siempre motiva. A partir de ahí, poco a poco veo como mi ritmo decrece y digo adiós a mi objetivo figurado y al teórico. ¿Abandono? ¿Y desilusionar a la familia, los amigos, todos los que han soportado tus excentricidades estos meses? Toca negociación cuerpo-mente. Reajustas dramáticamente tus prioridades y te dices: a terminar. Como sea, siempre que mantengamos a raya las molestias, tampoco vamos a inmolarnos. Me maravilla la capacidad de adaptación instantánea del ser humano. Chequeo: afortunadamente el resto de mi cuerpo está fuerte y responde bien al esfuerzo. Vale, a ver si podemos seguir así. Se bien que tengo que convivir hasta el final con esta fatiga y agarrotamiento así que es cuestión de mantener la serenidad e ir compensando con la contracción abdominal para favorecer la retroversión de la cadera y evitar sobrecargas mayores. Siento ligero alivio porque soy capaz de controlar la situación. 

Anímicamente me vengo arriba a pesar de que después comprobaría en los parciales que voy más lenta: a partir del 34 intento mirar el reloj lo estrictamente necesario para no perder de vista mi único objetivo posible: mejorar mi marca. Empieza a haber de nuevo más animación conforme nos acercamos al centro histórico de Sevilla (el tramo por la parte norte de la ciudad es un poco más anodino entre el 18 y el 30 más o menos). Vuelta a la impresionante plaza de España que si no es por la animación popular hubiera hecho a gatas. Entramos en el maravilloso parque de Mª Luisa, verde, frondoso, cuajado de gente desgañitándose para que no te caigas. Busco la sombra: hay 22 grados, un día espectacular en una ciudad ídem. Hay que vencer la soledad del corredor y obligarse a salir del bucle mental para dejar que el ambiente te empape y te de alas, pero sin perder la concentración, ya que el cuerpo sibilino aprovecha la mínima para abandonarse. En esta tarea me empeño a 5 km de la meta. Por supuesto, no aprecio la bella Giralda como tampoco vi la torre mas famosa de París en mi primer maratón. 

A partir del km 38 mi obsesión es que NO me adelante el globo de las 3h. Esto me rayó bastante en Berlín porque fui haciendo la goma elástica fiándome del marcador de ritmo y a veces se columpian. En el 40 veo a mi familia o mejor dicho Violeta con su voz aguda y chillona me ve a mi: me emociona que vayan corriendo conmigo unos metros Olivia y ella. Encima que les lío para que vengan hasta aquí, lo menos que puedo hacer es darlo todo. Fernando me anima a gritos (él sabe bien como me siento). Animo y adelanto a una guardia civil que me había sobrepasado nada más empezar la carrera y esto me da moral. Me han adelantado otras dos chicas a lo largo de la carrera: una poquito a poco y otra en el 30, que daba gusto verla correr a un ritmo estupendo: juventud divino tesoro. Ya no miro el reloj. Aquí la gente se agolpa entusiasmada en las anchas avenidas de la maltrecha isla de la Cartuja llenándola de color como si fuera el año 92. Veo otro rostro familiar que me anima: Cristina, la mujer de Manolo que haría unos fantásticos 3h08. “¡Venga que bajas de las 3h!” me jalean: horror, eso es que el globo me pisa los talones. De hecho oigo las pisadas del pelotón que lo rodea. No quiero gastar fuerzas en mirar atrás. Me da miedo desmoralizarme. Incremento un poco el ritmo y cuando entramos en el tunel del estadio le veo a mi lado: ¡el diablo-porteador-del-globo me adelanta! 

Y entonces salgo disparada con unos últimos 400m a ritmo de serie: tan espantada voy que tengo que pedir paso por la cuerda de la pista a los corredores. Me cuelo por donde puedo y enfilo la recta de meta. Veo el crono en 2h 58 e invierto mis últimas fuerzas en que no cambie ese último dígito de los minutos para salvar el honor. Los segundos refulgen a un ritmo demasiado rápido. Pero ahora por fin, se que lo lograré. 30 segundos que saben a gloria. No parece mucho, dado el descomunal aparato logístico y de fuerzas involucrado, pero si es lo suficiente. ¿Compensa? Mi respuesta es que desde luego por la marca no, pero sólo por lo que nos aporta la experiencia, si. Vivir un maratón distorsiona tu realidad, te agita como si estuvieras metida en un tubo de ensayo y te transforma de forma inesperada. Por supuesto que no hay necesidad de llevar nuestro cuerpo y mente al límite para vivir experiencias emocionantes, pero eso ya es cuestión de elección personal. 

En otro orden de cosas, hay más gente inconsciente a mi alrededor corriendo maratones y ayer fue un día muy feliz para mi como entrenadora, porque Cristina Marín, pulverizó su marca dejándola en 3h48 oficial, 3.46 neto (14 minutos menos que en su primer maratón de Madrid en 2014), con una gran carrera, ¡enhorabuena! 

Después: me muevo con dificultad, por eso estoy sentada


Subidón al ver a mi amigo Álex Calabuig en meta que me hace esta foto
Durante... km 40

La famiglia
A Super Cris no le cabe la sonrisa en la cara



viernes, 8 de agosto de 2014

ENTREVISTA A ALESSANDRA AGUILAR, NUESTRA MEJOR MARATONIANA DEL MOMENTO


En Zürich el sábado 16 de agosto, Alessandra (Lugo, 1978) correrá su 12ª maratón, en plena madurez y en un gran momento de forma. Ésta es su prueba preferida. 4 vueltas a un circuito urbano con una respetable cuesta que elimina las posibilidades de realizar una marca, aunque ese no es el objetivo en un campeonato de Europa.

Un par de semanas antes, cuando la atleta gallega afincada en Las Rozas ya está “en capilla” charlamos una calurosa mañana de agosto en Navalcarbón, escenario de buena parte de sus entrenamientos donde coincide a menudo con las Running Mothers quienes siempre aprovechamos para animarle en la dura tarea de la preparación.



RM: ¿Cómo llegas de forma a esta cita?
AA: He estado entrenando mejor que nunca y estoy muy motivada. Tengo ganas e ilusión por hacer una buena carrera.

RM: ¿Qué tuvo de especial el Mundial de Moscú el pasado año?
AA: Fue mi mejor resultado en una competición y el mejor de todos los tiempos de una española en un mundial a pesar de que la marca no fue especialmente buena (2h 32’ 38’): ser 5ª es algo que no había ni siquiera soñado teniendo en cuenta que corrían las mejores atletas del mundo. Fue muy emocionante ya que la carrera fue durísima por el calor y la humedad. Ya en la primera mitad hubo muchos abandonos y vi que iba a ser una carrera con un desgaste tremendo en la que había que resistir.

RM: ¿Cuál es tu punto fuerte en la competición?
AA: La cabeza, la fortaleza mental, la determinación. El maratón es mi prueba favorita porque es larga y la mentalización es fundamental. Luego físicamente me cuido mucho obviamente, soy muy organizada y disciplinada con el entrenamiento.


RM: ¿Cómo ha sido tu preparación en este caso?
AA: Con la rutina habitual. 20 semanas de preparación general y 2 meses muy  específicos. Luego mi entrenador Antonio Serrano me pauta una rutina específica cada semana que vamos ajustando. Ya nos conocemos muy bien y confía en mi, me deja hacer: si una semana le digo que no puedo, que tengo que descansar porque no me encuentro bien, lo hago y ya está. Hablo con él todos los días.

RM: ¿Cómo es un día normal en tu vida cuando preparas un maratón?
AA: Estas últimas semanas por ejemplo, me levanto a las 7, desayuno, entreno, como, descanso y si toca, entreno otra vez. Ceno a las 8 y me acuesto a las 10 ó 10.30h, para poder descansar lo suficiente y adaptarme al horario de la competición.

RM: ¿Cuántos kilómetros haces a la semana como máximo?
AA: Llego a los 170-175km como mucho, tengo comprobado ya que no soy capaz de asimilar más. Entreno 7 días a la semana de los cuales llego a doblar (entrenar mañana y tarde) como máximo 3 días.

RM: ¿Cuál es tu sesión de entrenamiento favorita?
AA:Las tiradas de 30km que suelo hacer por Navalcarbón. Tenemos un circuito de 6,3km y luego voy haciendo variaciones. Me encanta sentirme a solas con mi cuerpo, escuchar mis sensaciones. No llevo un control con pulsómetro, a veces voy tan concentrada que ni escucho la música que llevo.

RM ¿Y el resto de tu entrenamiento?
AA: Hago series un par de días, trabajo de fuerza en gimnasio un día (con cargas máximas de 35kg) y de cuestas otro. Para las series tengo una buena liebre: Javi, el hermano de Chema Martínez, muy rápido, nos complementamos ya que yo le aporto resistencia.

RM: ¿Entrenas en altura en alguna época del año?
AA: No, prefiero estar siempre cerca de casa. He probado entrenar en altura y me provoca anemia, así que no me compensa.

RM:  ¿Cómo te recuperas de una sesión ?
AA: Voy al fisioterapeuta, una o dos veces a la semana. Bodoque, el fisio de la federación ya me conoce muy bien y me deja como nueva. Luego descanso, como, me cuido muchísimo. En la preparación para un maratón esto es fundamental porque hay mucho desgaste y hay que minimizar riesgos: te lo juegas todo a una carta, a una oportunidad. Un velocista o mediofondista puede intentarlo otra vez al poco tiempo, pero los maratonianos si fallamos, se terminó. Yo hago dos maratones al año. Por otra parte, una vez al mes tenemos controles analíticos para comprobar nuestra evolución y que está todo en orden.


RM: ¿Cómo es tu alimentación?
AA: Muy sana y variada. Como pescado y carne todos los días ya que necesito reponer proteínas y como varias piezas de fruta a media mañana y media tarde, además de verduras en comida y cena.


RM: Volviendo a Zürich, te has vuelto a quedar sola como única representante española en el maratón ¿cómo te afecta esto?
AA: Es una pena porque me apetecía competir también en equipo, pero Estela Navascues y Azucena Díaz están lesionadas. No obstante tanto en los entrenamientos en los que es difícil coincidir con nadie, como en la competición ya estoy habituada a ir sola. Luego está el resto de los atletas y del equipo y eso anima.


RM: ¿Y tus rivales a batir?
AA: La francesa Daunay (2h28), las portuguesas J. Augusto (2h24) y M. Barros y las bielorussas que tienen marcas por debajo de 2h23 y son más jóvenes, aunque la competición está bastante abierta yo voy a intentar todo.

RM: Zürich aparte,¿crees que tienes margen de mejorar tu marca de 2011 de 2h 27’ 00’’?
AA: Si eso espero, me quedé a 9 segundos de la plusmarca nacional y espero poder batirla en breve. Pero ahora no es el momento.

RM: ¿Y con 36 años cuáles son tus objetivos futuros?
AA: Ir a los JJ.OO de Río de Janeiro en 2016 es mi ilusión y luego ser madre.

RM: ¿A qué te gustaría dedicarte cuando dejes la élite?
AA: Soy maestra de inglés y aunque ahora por suerte me dedico profesionalmente al atletismo si doy clases particulares a niños. Me gustaría dedicarme  más a la enseñanza de niños y deportiva quizás, ya veremos. Vivo el presente con mucha intensidad y concentración de momento.

RM: ¿Qué te motiva a seguir en los momentos más duros?
AA: Me encanta lo que hago y puedo dedicarme a lo que me apasiona que es un lujo, así que no puedo quejarme.

RM: ¿Y cuando no corres qué te gusta hacer?
AA: Bici, tenis, paseos, leer y escuchar música.

RM: ¿Tus zapatillas favoritas?
AA: Para entrenar las Asics Nimbus y para competir las Racer. Un par apenas me duran 2-3 meses…

RM: ¿Una comida?
El caldo gallego. Podría comerme una olla enterita yo sola. Y para desayunar: fruta fresca, tortitas y un buen café.

¡¡MUCHA SUERTE Y ESTAREMOS PENDIENTES  ENVIÁNDOTE ENERGÍA EL 16 EN ZÜRICH!!