Lesionarse siempre conlleva una frustración, pero debemos evitar hundirnos en ella e intentar asumir la situación como una coyuntura transitoria y una oportunidad para aprender en qué nos hemos equivocado: detrás de una lesión siempre hay un error que conviene identificar y afrontar para no reincidir. Este proceso lleva su tiempo que hay que dejar que fluya para poder tener una perspectiva clara tras la crisis inicial.
Toda la brasa que doy a mis chic@s sobre la importancia de fortalecer glúteos y movilizar la cadera por ejemplo, parten de unas molestias muy recurrentes en el psoas y en el cuadrado lumbar que padecí durante un año: desde entonces no he parado de documentarme y por supuesto de experimentar conmigo misma.
Así que aquí van algunos consejos para gestionar mentalmente este tipo de situaciones, en base a mi experiencia, aunque me encantaría conocer vuestras propias conclusiones o como dice nuestra RM, Desi, hagamos terapia de grupo ; )
- Escucha a tu cuerpo: si te duele de forma recurrente algo, no va a mejorar corriendo. Ten en cuenta que el impacto sobre tus rodillas por ejemplo, es 3 veces el peso de tu cuerpo: una presión excesiva.
- Evita grandes frustraciones: más vale parar a tiempo una semana o dos, que forzar y tener que descansar un mes con dolores mayores
- No pares, que no se acaba el mundo: puedes caminar a buen ritmo, nadar, correr en el agua, hacer elíptica para mantener el corazón en forma y ejercicios de core y fuerza que no sean agresivos con tu lesión. Esto te mantendrá en forma y motivado para no darle vueltas a la cabeza.
- No pierdas el contacto con tu grupo: el apoyo del grupo te ayudará a relativizar tu lesión (todos hemos sentido molestias o nos hemos hecho daño), te despejas y distraes.
- Vive el presente con prudencia y no anticipes acontecimientos. Una lesión es un reto mental a superar a tu alcance: te hará más fuerte.
- Aprovecha para descansar, dedicarte a otras aficiones o quehaceres que has dejado apartadas.
- Se introspectivo y honesto contigo mismo a la hora de reflexionar sobre donde has podido equivocarte... ¡es el primer paso para sanarte!
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miércoles, 11 de febrero de 2015
lunes, 21 de julio de 2014
10 ejercicios de fuerza lumbopélvica
5 básicos + 5 avanzados para mantener la estabilidad al correr
¡Muy importante buscar la corrección postural más que
el nº de repeticiones!



4. Estabiliza “core” y
fortalece glúteos. Contrae el abdomen y los glúteos antes de empezar el
ejercicio. Levanta la pelvis y la cadera del suelo sin alterar la curvatura
natural de tu espalda y sin rotar la pelvis. La cadera debe estar alineada con
las rodillas y los hombros. Mantén la posición 10 segundos y desciende
suavemente hasta apoyarla en el suelo. La dificultad aumenta si estiras una
pierna y más aún, apoyando las manos en el pecho e incluso estirando los brazos
alternativamente para aumentar la inestabilidad (siempre elevando un brazo y la
pierna contraria).
5. Posturales que estabilizan “core”. Ideales para fortalecer lumbares
e imprescindibles en tu día a día. Con los antebrazos y los pies apoyados en el
suelo, levanta la pelvis del suelo y contrae los glúteos sin alterar la
curvatura natural de tu espalda y mantén la posición evitando que descienda la
pelvis. Empieza manteniendo cada posición 20 segundos para ir progresivamente
aumentando hasta 1 minuto.
…Y ahora con la
dificultad añadida de hacerlo sobre una
superficie inestable (“Fit-ball”)


8. Abdominales. De rodillas, apoya las manos unidas sobre la pelota y
hazla rodar despacio alejándola de ti hasta que tus caderas y hombros estén
alineados, luego atráela hacia a ti un poco y vuelve a alejarla.
Progresivamente puedes continuar estirando el tronco hasta que sólo apoyes en
el suelo las puntas de los pies.
9. Fortalece musculatura de la espalda y abdomen. Contrae el abdomen y
mantén las escápulas y lumbares en su posición natural. Intenta mover la pelota
con la fuerza de tu abdomen hacia delante y hacia atrás. Empieza apoyando las
espinillas en lugar de los dedos de los pies. Posteriormente puedes realizar el
mismo ejercicio apoyando un solo pie en la pelota.

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